Toda construcción, en la base o en el tablero, debe alternar entre rojo y negro. Una sola regla sencilla, dos barajas completas, y la mayoría de las partidas están a tu alcance.

Solitario Red and Black es un solitario de dos barajas que debe su nombre a su única idea central: cada construcción del juego, tanto en la base como en el tablero, debe alternar cartas rojas y negras. Los ocho Ases se colocan en la base antes de empezar la partida, así que el objetivo está a la vista desde el primer movimiento: subir del As al Rey en colores alternos, ocho veces.
El juego aparece en las colecciones de solitarios desde principios del siglo XX y debe su longevidad a lo fácil que resulta aprenderlo. Con todas las cartas del tablero repartidas boca arriba y una sola regla de construcción que recordar, el juego es sencillo, y jugando con cuidado se puede ganar la gran mayoría de las partidas. Con dos barajas en juego, esa única regla es prácticamente todo lo que necesitas: pesa más la habilidad que el azar.
La única limitación real es el mazo: solo se puede recorrer una vez, sin repartos adicionales. Decidir cuándo robar una carta nueva y cuándo vaciar antes el descarte es lo que decide la mayoría de las partidas.
Si te gusta jugar con colores alternos, Solitario Alternations y Solitario Alternate comparten la misma idea central y merecen un vistazo.
Si encuentras algo raro o tienes una idea para mejorar el juego, no dudes en contactarme.
¡Que lo disfrutes!
8 pilas de la base: se construyen en colores alternos, del As al Rey. Los ocho Ases se reparten aquí al comienzo del juego.
8 pilas del tablero: se construyen en orden descendente y colores alternos. Al comienzo del juego, cada pila recibe una carta boca arriba.
Mazo: haz clic para voltear las cartas una a una hacia el descarte. No hay repartos adicionales.
Descarte: la carta superior se puede jugar.
Hay ocho pilas de la base. Cada una empieza con un As, repartido automáticamente al inicio del juego.
Se puede añadir una carta a una pila de la base si es una unidad superior a la carta superior de la pila y de color opuesto. Así, sobre un 8 de picas solo se pueden jugar el 9 de corazones o el 9 de diamantes. Una pila queda completa al llegar a su Rey, con 13 cartas.
La carta superior de cada base puede volver al juego si otra pila la acepta.
Ocho pilas del tablero con una carta cada una. Todas las cartas se reparten boca arriba.
Se puede añadir una carta del descarte o de otra pila del tablero si es una unidad inferior a la carta superior de la pila y de color opuesto. Así, sobre un 8 de picas solo se pueden jugar el 7 de corazones o el 7 de diamantes.
Las cartas del tablero que no estén cubiertas por otra carta se pueden jugar libremente en la base o en cualquier otra pila del tablero. Una secuencia bien formada de colores alternos puede moverse entera de una pila a otra.
Cualquier carta o secuencia puede ocupar un espacio vacío del tablero.
Hay una pila de descarte, y las cartas restantes forman el mazo.
Al hacer clic en el mazo, se reparte una carta del mazo al descarte. Solo se puede recorrer el mazo una vez, sin repartos adicionales.
La carta superior del descarte se puede jugar en el tablero o en la base.